¿ABSURDIGAY, YO?


Este no es un cuento como al que os tengo acostumbrados: esto es un artículo y nace de la necesidad de explicar que aún hay salvación y que no todos acabaremos siendo absurdigays (felices de vivir en su cómodo sistema capitalista). No todos nos conformamos con ver y reírnos de las contradicciones de la gente desorientada. Bueno, eso creo yo.

Va por ti Shangay y por las risas que te habrás echado viendo el video del chico aquel, de calle Génova, el día que ganó el PP. Cítese el enlace:

http://blogs.publico.es/shangaylily/2011/11/28/el-absurdigay/

            Vamos a viajar, a otro tiempo, a un pequeño país al que la garra de la globalización también alcanzó por allá por los 90’s. Nos hizo bien, pero también vició nuestra autenticidad.

Erase una vez un país en el culo del mundo, pero no por ello menos variado, llamado Chile (un país solo para valientes porque para aguantar 17 años a Pinochet hay que serlo y mucho), en donde hasta hace muy poco ser gay significaba ser simplemente llamado MARICON, la colita del barrio, la peluquera de la esquina, el fletito, el huequito, el tontito al que compraban con un voto con sabor a libertad y luego a desencanto.

Con el pasar de los años, se fue modificando el apodo a nuestro género hasta llegar a ser GAY, que proviene del vocablo anglosajón y que significa alegre (¡!) (cosa que ya todos sabemos, ¿No véis nuestra cara de alegría los fines de semana? ¡Qué alegres somos!. No hay maricón al que no le guste irse de marcha (secreto para descubrir a un mariquita en un salón lleno de gente: Poner VOGUE de Madonna y saldrán todos hasta debajo de las piedras a bailar)

También existen los que no les gusta destacar, y ellos son la excepción a la regla. Después de todo, las estrellitas no tienen derecho a desmerecer a aquellos que no les apetece llamar la atención y que sólo quieren vivir una vida en casita, alejados de las luces, de los novios facilones, las drogas, y las tonterías de maricas que el mundo insiste en colgarnos al cuello como si nuestra vida fuese una interminable retahíla de estupidez vana. También está el resto, ese grupo de chicos y chicas a las que los avances sociales simplemente se la bufan y prefieren seguir un patrón de conducta lleno de tópicos para que nadie vaya a pensar que somos unos desadaptados entre los desadaptados: coleccionar amantes, hacerse tatoos, ir al gym, meterse anabolizantes, fingir que nos duele cuando un novio nos deja, sufrir sólo por los cabrones, comprarse cosas inútiles marca “gay”, rodearnos de amigos “gays”, de mariliendres y de todas aquellas cosas que nos ayudan a que todo el mundo vea que pertenecemos a alguna subclase dentro de otra subclase, y así llegar a la vejez felices y satisfechos de haber tenido un paripé de vida que nos satisfizo. ¡Ah! Y que en nuestra lápida ponga con brillitos: “Amé toda mi vida a Madonna por sobre todas las cosas

Pues bien, gracias a la llegada de Internet, por aquel tiempo, muchos que estaban escondidos en los viejos armarios de Chile, salieron a la luz, otros se quedaron encerrados (y a estas alturas deben ser orugas); estos últimos aún están probándose la ropa de la madre y sus tacones (llámense ingenieros, abogados y médicos muertos de miedo de que se descubra su secretito en el trabajo – llámese mina, buffet, congregación religiosa, partido político de derechas, o en el colegio de médicos donde está tan de moda ser del odioso Opus Dei)

De los que estamos afuera, no sin mucho esfuerzo y dolores de cabeza innecesarios, hemos de sobrevivir día a día haciéndonos los hombres, los machos recios que nos gustan las tías, para luego soltar pluma para que no piensen que hemos dejado de pagar la cuota mensual del club vip marica.

Quiero aclarar, antes de seguir, que vamos a dejar tranquilas a las lesbianas porque una de ellas, sólo una, es capaz de mostrar más sentido común que cien maricas con bolsas de la colección de Versace del H&M.

Eran muchos los especímenes que se podían encontrar, como decía, cada fin de semana, en cualquier bar, disco o sauna gay de Santiago de Chile. Los había de todo y para todos los gustos. Vamos por partes (Extrapolar por favor chicos, que da igual si estáis en Tomelloso, Rancagüa, o en NYC ¿Recordáis la palabra globalización? A ella nos apuntamos de los primeros… caemos más rápido en los tópicos que ningún otro gueto. ¡Cachis! ¡Ya he dicho la palabra prohibida!

A saber:

1. Los regios (primer puesto para los que están buenos que te cagas, que se dejan las neuronas en los gimnasios, y se puede decir que físicamente son perfectos -del resto de cualidades ni hablar; si lo mismo hay alguna excepción… Disculparme un momento, es que no puedo parar de reírme…

2. Los top (están buenos y sicológicamente parece ser que no tienen problemas sicológicos ni viven aún con sus padres. Vamos, que no hace falta examen psiquiátrico ni nada para decir que son los hombres perfectos, los que son parte del inventario del lugar de moda, los que si vas un día a la discoteca (aunque se haya declarado una Guerra civil) allí estarían peinando a su amiga, la transformista. ¡Cachis! ¿Decir transformista es sinónimo de decir “ya no me parece tan perfecto”?

4. Las divas, especímenes sin miedo al ridículo porque hay que ser valiente para creerse diva a estas alturas del siglo. Dícese de aquellos que se piensan superiores a la media y que no le dirigen la palabra a nadie a menos que sea para insultarle.

5. Los osos, último resquicio de humanidad de la comunidad gay.

6. Los provincianos, que vienen a la capital a liberarse.

7. Los hetero-curiosos. La curiosidad mató al gato ¿Lo sabéis no?

8. Los hetero-bi  o cualquier otra terminología compleja que sólo sirve para segmentar.

9. Los que se disfrazan; aquellos que creen que si usan gafas D&G, traslucidos ahumados en degradé se ven más glamorosos. Se parecen un poco a las divas, pero al menos mantienen la boca cerrada y se mueven al ritmo de la música como si estuvieran encerradas dentro de un cubo.

10. Los fashion hortera-victims: que usan camisetas tan ajustadas que parece que van a explotar de un momento a otro y se calzan esos vaqueros tan ajustados que más que insinuar gritan: ¡Mi culo está disponible! También suelen pasearse por las piscinas municipales. Si sois del rollo “sólo leo libros de sagas de vampiros”, sabréis cómo destruirles preguntándoles quién era Dostoievski.

11. Los extranjeros, que fliparan con nosotros de vernos tan catetos aún.

12. Los primerizos, que no se separan ni un instante del grupo del acojone que tienen. No van a los servicios solos.

13. Los que van de turista (que van con la cámara de fotos) ¿Sabías que en Fausto, la discoteca gay chilena más famosa de todas, no se puede entrar con cámara? Así era hasta el año 2004 por culpa de los famosos que iban de estrangis… vaya que hubiera alguna cámara suelta y acabaran en la portada de alguna revista cutre del corazón.

14. Los latinos y folclóricos, aquellos que se ofenden si no suena Mónica Naranjo, alguna cancioncita de Eurovisión o Isabel Pantoja (algo me dice que de todos modos se lo pasan bien)

15. Los autodidactas, que se diseñan su propia ropa pegándole mostacillas brillantes a las camisetas. No visten nada que no ponga D&G (droga & gilipollas)

16. Los rebaños, que llegan en manada, hablando y haciendo escándalo como si fueran la comitiva del presidente.

17. Los repetitivos, que van 1000 veces al mismo sitio (son los más aburridos) y que ves con la misma ropa, la misma copa y la misma actitud de “no encuentro al amor de mi vida; acabo de rechazar a un chico prácticamente perfecto, pero me gusta sufrir como una tonta”

18. Los evidentes que sin embargo se ocultan ¿Cómo pueden vivir pensando que nadie ha reparado en ellos?

19. Los felizmente comprometidos; ¿Van a pasarlo bien o a mirar para el lado? ¿Por qué seremos tan hijos de puta que cuando estamos con alguien nos apetece tirarnos a todo dios?

20. Los chulos, que van detrás de un tío con pelas ($)

21. Los tíos con pelas (probablemente gente madura) De esos que buscan en la cama lo que el espejo no refleja. ¡Por dinero baila el chulo!

22. Los estrafalarios, que se visten con los modelitos más increíbles para dar un aspecto fashion-alternativo-cosmo-marciano-maricón. ¿A que estos se parecen a las divas, a los auto didactas y a muchos más? Si es que eso de segmentar al final no va a ser bueno que nos liamos.

23. Los machotes, que una vez borrachos, te dicen que te quieren. El resto de la semana pasan de ti como de comer mierda.

24. Los cibernautas, los que tienen cita hecha por Internet. 50% probabilidades de que acaben bien.

25. Los hetero-infieles, que van a ponerle los cuernos descaradamente a sus esposas/novias y que después de tener 3 hijos ¡se dan cuenta de que son gays! (¿no estaban en extinción?)

26. Los políticos idealistas, que están todo el día con el discursito marxista anticapitalista, comunista, anti racista y muchas más “istas” que para seguirles el rollo hace falta haber leído mucho, mucho.

27. Los bipolares, que necesitan ayuda urgente para aclararse sobre qué quieren en la vida. Necesitan manual de instrucciones, uno gordo.

28. Los mentirosos: esos que te dicen que son en los chats que son cachas, rubios, de ojos azules, y que alardean de posición social y otras memeces que creen importantes.

29. Los Mister Algo, que heredarán el Reino de los cielos porque de vosotros están llenos los realities de la TV, con sus panelistas, tronistas, o como se llame a aquel grupo.

30. Los actores/cantantes/famosos/famosillos, que tienen horror a salir del armario porque no pueden vivir sin los gritos de las niñatas.  (Acaban siendo tronistas. Siempre)

31. Los Muscu-locas, los del eterno gimnasio que no hablan más que de proteínas y anabolizantes). También llamados “hombres gamba”. La tienen chica, pero no les importa, porque es un problema de proporciones y siempre dirán que eres tú quien tiene un cuerpecito de mierda y que te mueres de envidia.

32. Los compañeros del trabajo, que tenías la duda de que si eran o no, pero una vez que los viste en el lugar ya no te quedó la menor duda ¡Cómo nos gusta homosexualizar a todo dios!

33. Los promiscuos, son los que mejor se lo montan, aunque la depresión post-polvo es horrorosa. Son aquellos a los que no reconoces vestidos y que seguramente pasan temporadas encerrados en casa curándose de la última venérea.

34. Los viajeros, los que la  última vez que hablaste con ellos te dijeron “Me voy al extranjero”, y aun están aquí porque no hablan ningún idioma y se han acojonado. ¿Dónde se vive mejor que en Chile?

35. Los retornados, que vienen recién bajando del avión y se creen que van a arrasar todo y se sienten más famosos que Hugh Jackman. Este grupo suele cambiar de acento con una facilidad abismal y vive preguntando “¿Cómo se decía esa palabra que quería decir cutre en chilensis?”. ¡Hortera!, amigo, ¡hortera!

36. Los fans de Madonna, si chicos, os merecéis capítulo aparte porque sois muy cansinos.

37. Los TV-lameculos, que hacen séquito del actorcito o cantante de turno. Se conforman con poquito.

38. Los sadomasoquistas. No chicos, no me refiero a los que solo se enamoran de heterosexuales inalcanzables, sino a los que se visten de cuero y se dan de hostias con fustas en sitios que, de sólo nombrarlos, ya duelen que te cagas.

39. Los groupies, esos que sólo te hablan o se acuestan contigo solo si eres famosete y que en el fondo no le hacen asco a nada, ya seas Brad Pit o la duquesa de Alba.

40. Los feos atractivos, que desafortunadamente no entran en los cánones de belleza gay. No sé cómo lo hacen para sobrevivir entre tanto maricón falsete. Ojo al dato: Ellos no han olvidado el secreto de la verdadera seducción.

41. Los vanidosos, sólo tienen tiempo para mirarse al espejo y que no saldrían con nadie a menos que fueran ellos mismos o su clon. Al final siempre se  quedan solos porque a nadie le gusta acercase un tarado de ese calibre. Bueno, alguno hay.

42. Los drogatas paupérrimos, juntando moneditas para la siguiente pasti.

43. Los drogatas divinos, que tienen pasta para invitar a toda la discoteca a pastis. Obviamente no lo harán, que el resto se joda y se busque la vida. Gustan de rodearse de drogatas paupérrimos, pero se hacen ascos entre ellos.

44. Los andróginos. Ahora les llaman Emos y sólo piensan en suicidarse porque está de moda.

45. Los anoréxicos; los que adelgazaron, pero las malas lenguas llaman flacos dudosos…

46. Los Super-hombres, dícese de aquellos gays que se creen especies superiores y que tienen la cabeza comida por ideas nihilistas, individualistas, narcicistas y un largo “istas”. Son ultra-modernos, esculpen sus cuerpos, tienen mucho dinero, lo gastan en cosas de absolutamente glamurosas, sólo ven el canal Divinity, el MTV o cualquier cosa, que proyecte en la pantalla, que son superiores. En sus ratos libres les gusta imaginar que son super-héroes o agentes secretos con la misión de exterminar a todo aquel gay que no rezuma technocracia. Están convencidos que después del Armagedon tecnológico y social, serán los únicos que sobrevivan, porque cómo va a ser posible que criatura más perfecta que ellos, se acabe pudriendo como el resto de los mortales… ¡Dios, cuánta vulgaridad! Hablar de ellos me ha contagiado de su prepotente arribismo.

47.- Ah!… también hay una desviación genética en los Super-hombres, aquellos que en los 90’s se les llamaban, microeconómicamente hablando,  Hombres-light. Ahora se les llaman Maricas con poder especulador. Han pasado de ser lights a ser heavies, heavies en cuanto a ambición. Se gastan el dinero en chaperos y tienen cargos públicos. A veces salen en las noticias olisqueando las discotecas de Ibiza.

48. Otro desorden genético del gay super-hombre es una criatura algo más simplecita, más edulcorada, llamada Marica-Azafata- de-vuelo (como las Nancys) a ellas les ofende que las traten como Camareras-de-aire y sólo hablan de timing, delayed, NYC, Bali, autóctono, Salidas, llegadas, Cabin crew, turbulencias, Bangkok y jetlag. Tambien mutan en Marica-dependienta-de-Dolce&Gabana, Marica-enfermera-psiquiátrica, Marica-de-alto-standing y nuestro último modelo: la Marica-Willy-Fog que inunda sus perfiles con fotos alrededor de todo el mundo. Todas estas maricas tienen como referente al Ken de Barbie. Se les reconoce fácilmente porque cuando quedan con sus amigas maricas les tratan como si fueran catetas que nunca han visto el mar. Hablan muchos idiomas y los mezclan entre sí sin reparo ni verguenza ajena. Nunca invitan a nada y se gastan el sueldo llenando el armario. No admiten objeciones a sus comentarios totalitarios. Son tontas y ellas lo saben.

Y así podría seguir todo el día clasificando a la gente, pero como diría el gran sabio Homer Simpson: Me aburro. Y es que tenemos esa fea tendencia a decir que no pertenecemos a ningún grupo durante la semana y luego, los fines, nos damos de hostias por entrar a cualquier boliche de mala muerte con letrero luminoso que prometa una noche de música que ayude a olvidar. Somos capaces de hacer una fila kilométrica rodeados de fauna variopinta aunque esté cayendo la de Dios; capaces incluso de pagar una pasta gansa por estar dentro de estos mal llamados “sitios exclusivos” por apenas una hora de baile, una copa del garrafón más malo, y una serie de tonterías que sólo una mariquita idiota podría hacer y así, sentirse aceptado e integrado dentro de un exclusivo grupo de subnormales que te dicen: qué hacer, qué vestir, qué beber, qué opinar, a quién votar, a qué gente acercarse y de quienes pasar como de comer mierda.

Y si no quedó claro de qué va el término “absurdigay”, pues lo explico con poquitas palabras (y fuera ya de bromas)

Absurdigay: dícese de un nuevo grupo citadino que responde al llamado selvático de la derecha, sin saber muy bien qué están diciendo, y por no quedarse debajo de la carroza de la victoria, es capaz de traicionar sus propios valores. Ellos aman las cámaras de TV; pueden camuflarse perfectamente entre xenófobos, explicarles que también son seres humanos, que a ellos también les gusta ir a la Iglesia, que nunca pensarán en casarse con su novio porque lo dice Dios, y fingir que no oyen cómo se burlan de él por ser incoherente con su discurso. En el fondo se lo pasan pipa cantando el Pe-pe-pe-pe-peeeee.

Señores, ha nacido una nueva especie: El absurdigay, pero a mí me importa poco. Estoy más pendiente del último disco de Paulina Rubio y me muero de ganas porque gane mil premios MTV y deje por los suelos a Kylie Minogue ¡Menuda mamarracha! ¡Hay qué ganas tengo de verle celebrar su premio EMTIVÍ o VIEISHGUAN con Mario Vaquerizo en una discoteca; que me miren, me firmen un autógrafo y me traten con la punta del tacón por no vestir una chaqueta de cuero ultra exclusiva! Si es que me lo tengo merecido por no tener sus respectivos niveles adquisitivos…

La verdad es que, cada vez que veo el video del chico “absurdigay” me río, por no llorar…

 

 

 

loscuentosdefranbarrera

Sobre loscuentosdefranbarrera